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Cueva de la Vìrgen , Nuevo León

CUEVA DE LA VIRGEN, EMOCIÓN EN LAS ALTURAS

Nada es igual si estás a 70 metros de altura. Todo se reduce a pequeñas puntos que sólo logras ver con un gran esfuerzo. El aire fresco y el olor de los árboles no se parecen en absoluto al sol radiante de todos los días y el smog de la ciudad. Es una experiencia mágica. El contacto con la naturaleza te hace reflexionar sobre el maravilloso mundo en el que nos tocó vivir. Noventa minutos de camino y actitud extrovertida para lograr experimentarlo.


Es un día cualquiera, he llegado de trabajar, cansado, con hambre y un poco abrumado por los quehaceres diarios. -¡Necesito un respiro!, pienso (¿quién no lo ha hecho después de meses de trabajo) “Emotion Team, explorando tus emociones, dale ‘like’ a esta página y descubre lo fascinante de la naturaleza en un viaje extraordinario”, dice un anuncio en mi página de Facebook. -¿Por qué no?- pienso. Ese fue el primer paso de la aventura. Me inscribí al curso de rapel para principiantes en la Cueva de la Virgen, un túnel que atraviesa la pared del Pico Pirineos del Parque La Huasteca en Santa Catarina, Nuevo León, una enorme pared con dos picos con una diferencia aproximada de 15 metros de altura en la cumbre. La excursión en ese lugar se desarrolla dentro del Cañón de la Huasteca, uno de los monumentos naturales más espectaculares de México. Durante el recorrido de cañonismo seco, se conquista el ícono de La Huasteca, caminando, trepando y escalando hasta llegar a la Cueva, para después descender 100 metros por un costado a través de una cañada y terminar el descenso con tres rapeles en caída libre.


Es domingo por la mañana. En camino hacia el destino, se alcanza a ver una mancha oscura que no es más que nuestro lugar a conquistar: la Cueva de la Virgen. Después de equiparnos debidamente con casco y arnés, ¡ahí vamos! “Este recorrido es ampliamente recomendado para quienes quieran iniciarse en la escalada y el cañonismo, mediante una aventura corta, de menor exigencia técnica”, precisa el guía de nombre Óscar antes de subir. Visto desde abajo, el trayecto parece imposible, pero las risas, las bromas, la brisa húmeda de la vegetación compuesta principalmente lechuguillas y agaves, así como las figuras que en ella se forman, logran que olvides las dificultades de la escalada. Piedras gigantes de metros de altura se atraviesan en el camino, pero no hay de otra, debes treparlas a como dé lugar. La respiración se vuelve difícil por el esfuerzo realizado hasta este punto, ya son 60 metros arriba. La vista en este punto es espectacular, detrás de las montañas empiezan a asomarse los rayos del sol. Todavía se aprecia, delgado como un hilo, el río Santa Catarina. Parece que no existiera esa urbe, llena de edificios, automóviles, humo saliendo de las fábricas, enormes cables que van de un poste a otro y que se atraviesan en tu mirada eliminando toda posibilidad de observar a detalle el Cerro de la Silla, ícono en la capital de Nuevo León.


“¡Hemos llegado! ¡Un aplauso para todos, lo hicieron excelente!”, dice Adriana, otra de las personas que nos guían. Oscura, gigante, rocosa, húmeda. Es la Cueva de la Virgen, llamada así porque desde lejos su forma simula la imagen de la Virgen María, madre de Jesucristo. En el interior de la caverna hay un tragaluz que ilumina la pared y el contorno de la cueva dándole esa forma. “Transeúnte détente y dirige tu Mirada al lejano horizonte, hacia el poniente. Y en el fondo de eólico agujero una sacra figura se presenta con los brazos abiertos, símbolo de gran amor y de paz entre los hombres. Y al contemplar la mística figura, una voz a tu oído te replica.


Es la que siempre aconsejó cordura, de evocadora imagen religiosa”. Así percibía esta famosa caverna el ilustre científico y escritor neolonés Eduardo Aguirre Pequeño, descrito por el cronista Antonio Guerrero Aguilar, como un aventrero en toda la extension de la palabra y uno de los hombres con mayor conocimiento sobre las cuevas del cañón de Santa Catarina.

Pasamos ahí varios minutos para recuperar energía, tomar agua, y seguir disfrutando de la vista, mientras escuchamos el chillido de los murciélagos que se esconden en las profundidades de la cueva. Aprovechamos para tomar fotografías, nadie quería dejar pasar la oportundad de retrarar su silueta a contra luz en esa enorme cavidad rocosa y teniendo como fondo enormes montañas pintadas de verde por la vegetación. Es hora de seguir. Lo mejor está por venir. Empieza el descenso en un camino lleno de piedras resbalosas. Hay que ser cuidadozos, nos tomamos de las manos y seguimos avanzando. Desde este otro lado podemos apreciar el resto del cañón, compuesto por enormes rocas con cicatrices por el paso del agua entre ellas hace cientos de años, que alguna vez formaron un fondo marino. “¡Tenemos que avanzar sentados, aquí no hay forma de caminar, está muy resbaloso!”, indica Adriana y el resto obedece. Recorremos así 100 metros, hasta llegar a un suelo seguro para iniciar el rapel. Los guías de Emotion Team, profesionales en el arte de los deportes extremos inician colocando cuerdas y bandolas. De pronto entro en un ataque de nervios. -¡Es muy alto, me voy a caer, no puedo hacerlo, me tiemblan las piernas!, pienso. Dejo que todos enfrenten el miedo y uno a uno comienzan el descenso. Yo soy el último. Después de ver gestos de emoción en los demás, estoy listo. Me abrochan a las cuerdas. Y ahí voy, mi primer rapel, una distancia de 30 metros hacia abajo, de frente a mí la cuerda hace lo suyo, mientras con mis manos la voy guiando. Desde abajo todos gritan frases de apoyo. Piso tierra. Va el segundo. Me amarran de nuevo. Desciendo lentamente otros 20 metros, y al mismo tiempo contemplo lo alto que logré llegar. Tierra otra vez. “¿Verdad que está padre”?, pregunta Óscar mientras enlaza mi seguro con la tercera cuerda. Yo estoy sin palabras. Y voy una vez más hacia abajo. El tiempo parece detenerse y yo estoy suspendido en el aire, la fresca brisa nunca dejó de sentirse, volteo a mi alrededor y siento estar dentro de una pintura realista del más hermoso paisaje. La cuerda sigue avanzando se terminan los últimos 40 metros y la aventura. ¡He logrado conquistar la Cueva de la Virgen!, pienso y mi sonrisa lo replica. Esta maravilla de la naturaleza aún guarda en sus entrañas la historia humana en Nuevo León. Es hoy en día refugio para quienes se atreven a cruzar su boca y olvidarse de la ajetreada ciudad. Es sin duda, el respiro que todos necesitamos. ¡Atrévete a descubrirla!







¿Cómo se llega?

El parque ecológico La Huasteca se encuentra a 18km al poniente de la ciudad de Monterrey, Nuevo León. La entrada está justo donde comienza la autopista de cuota que conecta con la ciudad de Saltillo, Coahuila. Partiendo desde el centro de Monterrey, se toma la calle Zaragoza hasta la avenida Constitución, se avanza unos 7km hasta la avenida Gonzalitos, luego se toma la desviación en forma de caracol para incorporarse a la avenida Morones Prieto, continúa sobre toda esa vialidad hasta llegar a la entrada de la autopista de cuota Monterrey-Saltillo, ahí encontrará un letrero que lo indica. Se toma el camino de la derecha y 2km adelante estará el Parque Ecológico La Huasteca. A partir de la entrada son 2km más hasta llegar a la “Cueva de la Virgen”.

Consejos para la aventura:


-Si no se ha realizado este tipo de actividades anteriormente, es recordable contratar un servicio de deportes extremos para que los guíe durante esta fantástica aventura, uno de éstos, ampliamente recomendable, es Emotion Team.



Tienen excelente reputación ya que son profesionales en su ramo. Es seguro y muy divertido. Además de que te proporcionaran todo el equipo de seguridad necesario, como arnés, mosquetón, casco, etc.


-Debes descansar el día anterior, ya que la subida exige buena condición física.


-Revisar con anterioridad el clima, pues Nuevo León es un estado con clima extremo, si es temporada de frío, es mejor que lleves sudadera o chamarra y pants, ya que las temperaturas alcanzan -12ºC. En temporada de calor es recomendable utilizar un short y playera de manga corta, pues la temperatura alcanza hasta lo 45ºC.


-Llevar buen calzado: tenis de suela gruesa (no Convers ni suela lisa) o botas de expedición y guantes para proteger tus manos de espinas, rocas y el roce de las cuerdas.


-Una mochila pequeña y cómoda donde puedas llevar agua, barras de fibra y una fruta como manzana o naranja.


-Llevar un cambio de ropa que puedes dejar en el vehículo al pie de la montaña.

El recorrido es aproximadamente de 4 a 5 horas que estarán llenas de adrenalina y belleza natural. Así que déjate llevar y diviértete a lo grande.












 Cueva de la Virgen, Nuevo León

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